La fiesta de la danza… sabe a Lila López

Noticias 23 julio, 2014 0
La fiesta de la danza… sabe a Lila López

Patricia Calvillo.

“Como artistas su mancuerna fue interesante, ambos creaban, aunque Lila lo hacía de noche, y Raúl de día”.

Potosinos por adopción, Lila López, maestra de danza contemporánea y Raúl Gamboa Cantón, artista plástico, hicieron de la cultura potosina un referente nacional, a ella se le debe la creación del Festival Internacional de Danza Contemporánea Lila López, a él, la edificación del Instituto Potosino de Bellas Artes que ahora podemos apreciar en la Alameda Central.

Su hijo, Raúl Gamboa, rodeado de cultura y tradición me recibe en su domicilio, donde lo primero que se observa son cactus, una bella vegetación altiplana, los cuadros de dibujos hechos por las manos de su madre, por toda su casa se respira el arte de Lila y Raúl.

Conserva todo de ellos, como un buen hijo, protege el legado cultural de la generación que le dio vida, pero que además dio inspiración a decenas y decenas de artistas potosinos.

La historia de ambos personajes merece ser contada por las satisfacciones que dieron a esta tierra, Raúl Gamboa, nació en Mérida Yucatán, a los 15 años viajó a la Ciudad de México, con la intención de estudiar pintura, sin embargo estudió la carrera de Tenedor de libros, lo que pudiera compararse a la licenciatura de Contabilidad, con lo que pudo agradar a sus padres.

-¿Tú padre era hombre de grandes amistades?

-Fue amigo del muralista nacionalista José Chávez Morado, del pintor socialista Rufino Tamayo y colaborador cercano del muralista comunista Diego Rivera, con quienes compartió no solo el arte, sino experiencias interesantes como aquella en que en alguna ocasión estuvo cercano al intento de asesinato del político revolucionario León Trotski, ya que un cuñado del pintor David Alfaro Siqueiros quien realizó el primer intento de asesinar al ruso hurtó la ropa de trabajo de los pintores que realizaban en ese entonces un mural, afortunadamente no se encontraba en ese lugar la vestimenta de Raúl Gamboa, ya que los dueños de los overoles robados fueron involucrados y como resultado de ello desterrados en concordancia.

-¿Cómo lo recuerdas?

-Respetuoso, bromista, amante de las raíces mayas, lo que se reflejaba no sólo en sus obras, sino en su quehacer cotidiano, aunque provenía de una familia de abolengo con títulos nobiliarios de Duques, nunca se desligó de su interés por la cultura popular.

En la comodidad de su recibidor, Raúl Gamboa López, se acuerda que una de las pasiones de su padre que fueron poco conocidas, era su conocimiento sobre las razas caninas, tanto, que llegó a ser juez canófilo internacional; pintaba cuadros de perros lo que le sirvió para poseer varias razas como Fox Terrier pelo de alambre que costaban millones de dólares.

¿Era un hombre conocedor, como pocos de aquel entonces?

-Mira, de las anécdotas que evidencian que siempre tuvo ojo crítico, es aquella de cuando fue Agregado Cultural en San Antonio, Texas, ya que ahí reconoció de entre cerámica y barro que los paisanos entregaban a las oficinas para regresarlos a México, que una de las piezas era de origen prehispánico, se trataba del Coyote Emplumado, que había sido hurtado del Museo de Antropología e Historia de México.

El pintor nunca tuvo la idea de radicar en San Luis Potosí, sin embargo su presencia en este estado obedeció a que tuvo que ayudar a su amigo Miguel Álvarez Acosta, quien le solicitó que fortaleciera la red de institutos culturales que había fundado en país, entre ellos el Instituto Potosino de Bellas Artes, que por cuestiones políticas se había debilitado, por lo que tuvo que aceptar la insistente invitación para sacar adelante este proyecto cultural.

-Entonces ¿Él imaginó el IPBA?

-Sí, su intención fue siempre la de llevar el arte a las clases más vulnerables, su idea era hacerlo en una zona deprimida socialmente, pues pensaba que los que no tenían medios económicos estaban en busca de mejores oportunidades, la Alameda Central, fue el lugar ideal para establecer el Instituto Potosino de Bellas Artes, edificio que nada tiene que ver con corrientes modernas pues  está inspirado en la cultura maya.

-¿Cambió el arte por el burocratismo?

-Por mucho tiempo dejó de lado la pintura, para convertirse en administrador.

-¿Ahí fue que conoció a la maestra Lila López?

-Fue entonces que tuvo más contacto con su compañera de vida, con quien tenía que convivir para discutir sobre la escenografía y diversos aspectos de las coreografías que ella montaba.

Pero antes, también es interesante relatar cómo la maestra Lila López, oriunda del Distrito Federal, sorteó diversas circunstancias difíciles como la muerte de su padre quien fue diputado, cuando apenas tenía 14 años de edad, ella se convirtió en sustento familiar, ayudó a sus hermanos a salir adelante, por lo que sólo le quedó la opción de estudiar la carrera de secretaria, sin embargo al estar trabajando en el Instituto Politécnico seguía despierta su vocación por convertirse en bailarina.

-¿Cómo llega Lila López a esta tierra?

-Viene como maestra invitada por tres meses  para hacer coreografías en el IPBA, mismas que no podía desarrollar en el Distrito Federal, debido a que tenía fijo que había zonas de nuestro país donde podía arraigarse la danza moderna y al tener un bagaje cultural nacionalista que provenía de su abuelo revolucionario zapatista, creador de la reforma agraria, estaba convencida de difundir precisamente sentimientos de esa ideología.

A decir de su hijo, Raúl Gamboa López, tuvo arraigada la propuesta del Sistema Nacionalista Mexicano, que era la de llevar la cultura al pueblo; en ese entonces como fue mal recibida por los grupos de danza decidió fundar un grupo compacto de danza, ahí nació el Ballet Provincial, que tiene como razón principal arraigar la cultura mexicana.

-¿Qué la caracterizaba, su decidido amor por el arte contemporáneo?

-Se caracterizó por su visión del arte, por la enseñanza de la cultura.

-¿A esta última razón obedece la creación del Festival Internacional de Danza?

– Mi madre, quiso traer a San Luis Potosí, lo que otras compañías hacían en el país, con la finalidad de difundir esta expresión artística entre la comunidad potosina, su función primordial, siempre fue pedagógica, hecho que ahora ha cambiado totalmente.

Ya en el complejo cultural más importante del estado potosino, creado por Raúl Gamboa, sostuve un encuentro con Carmen Alvarado, Maestra del Instituto Potosino de Bellas Artes, amiga y compañera, de ambos personajes de la vida cultural moderna del estado potosino.

La primera impresión hacia la docente fue de conocer a una profesional del arte dancístico local, respetuosa, sumamente puntual y de una fuerte personalidad -seguramente forjada por las tablas de los escenarios que ha engalanado con sus coreografías-, es quien fuera compañera de a quien recordamos como la Creadora del Festival Internacional de Danza Contemporánea Lila López.

-Maestra, por lo que sé, Lila López se pasaba horas creando, se perdía en el tiempo, porque amaba el arte, ¿La felicidad está en trabajar por los demás en compartir, así era ella?

-Era una mujer de presencia arrolladora, entregada, transparente, abierta e indiscutiblemente apasionada por las creaciones artísticas, despertaba siempre respeto y admiración de quienes la rodeaban.

-Ese don de gente, ¿se reflejaba en la danza con su apasionamiento por México?

-Sí, se sentía con las creaciones naturales que hacía como las más afamadas se encuentran Rebozo, Huapango, Tianguis, Charro Micaelo, Por querer subir con todo, Caballo del Cielo, Erase una Vez, Flores de Mayo.

Para ella no existía el tiempo, las horas fluían y seguía creando, pese a que en algunas ocasiones se olvidaba de que en su proceso creativo participaban sus compañeras de danza a quienes en algunas ocasiones se veían afectadas porque para la maestra no alcanzaba el tiempo para seguir imaginando las próximas piezas dancísticas.

-Recordando a Raúl y a Lila, ¿La dupla laboral que ellos conformaron motivó al fomento de la cultura?

-Fue en todos los sectores sociales en el estado, a pesar de que tuvieron que pagar un precio político, lograron salir adelante por sus amplios conocimientos y su labor de educar a los gobernantes hacia el tema del arte, que pocos creían atractivo; discutían en ocasiones porque el maestro Raúl Gamboa era quien aprobaba los costos de las escenografías que utilizaba en sus puestas dancísticas.

-¿Como artistas su mancuerna fue interesante, ambos creaban, lo hacían juntos?

-Lila lo hacía de noche, y Raúl de día, se cuenta que la maestra pensaba sus piezas durante la madrugada, no gustaba de levantarse por las mañanas, pues de noche le surgían mejor las ideas, quizá el hecho de que su marido prefería levantarse a las 5 de la mañana pudo propiciar que en casa no hubiera peleas o malos entendidos.

De ambos personajes que ahora yacen en el panteón del Saucito, recordamos que fueron quienes detectaron en San Luis Potosí, una tierra fértil, donde podían sembrar en la gente interés por el arte, buscaban mejorar el goce estético de la población y sobre todo fueron los primeros promotores culturales en México y el Mundo, porque ambos se sentían atraídos por sentimientos nacionalistas, se les debe aprender que tomarán siempre como bandera política llevar las expresiones artísticas para despertar en la población sentimientos de superación y de arraigo.

-¿Gracias a ellos hubo un antes y un después de la cultura potosina?

– Diría que sí, porque llevaron a la gente a tener conocimientos, la hicieron sensible, que amara las artes, conformaron a una serie de artistas que trascendieron como pintores, y su legado es único, como el Festival de Danza Lila López.

De estos personajes adoptados como potosinos por su profundo cariño a esta tierra debe agradecérseles su mayor mérito, que es haber antepuesto su vida personal y familiar por el fomento del arte contemporáneo.

La dupla fue como pocas que se hayan visto, seguramente donde se encuentran, la maestra Lila López sigue disfrutando de sus bailes cobijada de sus tradiciones y rebozos y además cantando su canción favorita, aquella que entonaba en las tertulias familiares “Mucho Corazón”, y el maestro Raúl Gamboa, goza del reconocimiento de los libros que han sido publicados como homenaje a su trayectoria como promotor cultural; además de que ambos se convirtieron en referente del arte dancístico y popular del Estado.

Es así como homenajeo a los grandes fundadores del Festival Internacional de Danza Contemporánea Lila López, que este 2014 cumple 34 años de su creación, con resultados como ser referente en Latinoamérica, y lograr la descentralización no solo de manera regional sino hacia otras entidades de la república mexicana.

Este festival fue creado en 1980 por la maestra Lila López con el interés de crear un espacio de promoción de este tipo de arte. De esta manera se erigió como el primer Festival de Danza Contemporánea de México y de América Latina.

El modelo creado por Lila López ha sido copiado en diversos estados y países latinoamericanos. La combinación de las presentaciones artísticas con un programa de perfeccionamiento y actualización ha contribuido de forma significativa al desarrollo de la disciplina.

Este encuentro de artistas de la danza hoy en día se ha constituido como el festival de mayor tradición y prestigio, por ello se lucieron en la inauguración, trayendo al majestuoso Teatro de la Paz al Béjart Ballet Lausanne de Suiza, que regresó a nuestro país para tres de sus más importantes coreografías.

Gil Roman, Director artístico de la compañía señala que cada uno de estos cuadros artísticos tiene su universo propio, al mismo tiempo coincide con Lila López y Raúl Gamboa, al comentar que con sus  coreografías buscaron mover diversos sentimientos en el espectador, uno de ellos es  el “amor”, así tal cual su concepto universal, donde hasta detalló que les agradaría impactar en fenómenos sociales tan lamentables como el de la violencia, sobre todo la que afecta a los niños; esperando que con sus expresiones y movimientos corporales la comunidad entienda que no hay cabida para los golpes habiendo tanta belleza como puede representarse en la danza.

La noche del martes 22 de julio, tras la acción protocolaria de inauguración gubernamental, el público se llenó del mayor goce estético visto en los últimos años, ya que la compañía conformada por 40 bailarines, presentó las piezas “Lo que el amor me dice”, de 1974 con la Sinfonía número 3, de Mahler; “Siete danzas griegas”, con música de Mikis Theodorakis; y el famoso “Bolero”, de Maurice Ravel, creado en 1961 por el maestro Béjart.

La última visita del ballet a México fue en el año de 1999, cuando además de presentarse en Bellas Artes, estuvieron en el Zócalo, donde su expresión artística se convirtió en una gran fiesta popular, anteriormente estuvieron en 1968, cuando acudieron a los Juegos Olímpicos.

De Maurice Béjart quien fundó la compañía en 1960 se dice que es considerado como atemporal y en ese sentido no puede ser clasificado, porque es como los grandes artistas, está todos los días presente.

El afamado Gil Román, reconoció que con el paso del tiempo se vuelve más difícil trascender en el arte, y es que explica que las empresas e instituciones luchan por mantener la producción con ciertos parámetros, sobre todo económicos y sobreponen a la creación artística “En realidad la calidad artística sólo depende de lo que hace cada artista y su capacidad de imaginar, como lo hizo Béjart y muchos otros”. Muchas veces se olvida que el arte es un espejo de la realidad, de los que somos y que tiene su propia profundidad, valor y por eso el público acompañó una a una sus piezas que han dado la vuelta al mundo, tan sólo este año Tokio, Alemania, Estados Unidos, Suiza, entre otros, los han sentido en la piel, los huesos y hasta en el alma.

Para el Director artístico del Ballet Béjart Laussane, este festival es único en el mundo y gracias a su visita a México se han impregnado de nuestros perfumes y sabores; lo que significa para ellos romper la brecha que existe entre Latinoamérica y Europa, pues es común que entre continentes no sé conozcan los trabajos y proyecciones artísticas, sin embargo al ser embajadores de este arte universal, han sabido distinguir que “la creación” une voluntades y corazones.

La reseña de esta presentación quedará siempre rezagada de la verdad, pues se trató de un espectáculo que dejó a todos con la boca abierta, por su belleza en los trazos dancísticos, por sus expresiones, por su majestuosa interpretación, en “Ce que L’amour me dit”, que en español sería Lo que el amor me dice, dialogaron con el público sobre la danza etérea de música y poesía, que paradójicamente solo se logra a través de la plástica de los cuerpos y el movimiento en un grado de perfección y entonación que hasta se vuelve inalcanzable para la mirada del espectador.

De la pieza Siete danzas griegas, se puede contar que tras haber experimentado uno de los sentimientos más complejos del hombre descrita en el idioma de los cuerpos que dialogan con el espacio. El Béjart Ballet Lausanne, ante un público aún aturdido por la magnificencia de un primer acto; se permitió evocar una de las formas de arte más simples y maravillosas, la de la naturaleza, a través de los padres de las ciencias naturales y las bellas artes de los griegos. Aquí se fundieron el arte y divinidad.

Lo que esperaba el público potosino por ser una pieza conocida y familiar fue el Bolero de Ravel, donde una bailarina rodeada de 40 de sus compañeros era el centro de atención por su cadencia en el baile y su conteo del tiempo; promoviendo por momentos al espectador rasguñar lo eterno del ciclo de las cosas que parece que nunca ha terminado de empezar y nunca ha empezado a terminar.

En fin, el Festival Internacional de Danza Contemporánea Lila López, sabe a sus creadores (Lila López y Raúl Gamboa), a arte, a vocación, a disciplina, a constancia, a técnica, a sentimientos, a estética, a profundidad, a luces, a tonalidades, a matices, a egos, a lucha, a constancia, a excentricismo, a individualidad, a colectividad, a universalidades, pero sin duda alguna, a la mejor sensación infinita de ser emisor y receptor de expresiones transmitidas por cuerpos que uniforman la mente con el alma.

Es así que comenzó el festival de mayor arraigo nacional y que culminará hasta el próximo 2 de agosto, se esperan aún 45 actividades, elencos de Ecuador, Colombia y de nuestro país, compañías como Barro Rojo y Vicente Silva Sanjinés, Núcleodanza, Proyecto Coyote, El Ángel del Espejo, Unidanza, Alterdanza, Ecorpo, Laboratorio Caja Negra, Zonabierta y el Colectivo Lila López.

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