Se cumplen 28 años de la explosión del Challenger

Noticias 28 enero, 2014 0
Se cumplen 28 años de la explosión del Challenger

El accidente del transbordador espacial Challenger se produjo el martes 28 de enero de 1986, cuando el transbordador espacial Challenger explotó 73 segundos después del lanzamiento, provocando la muerte de los siete miembros de la tripulación —Francis “Dick” Scobee, Michael J. Smith, Ronald McNair, Ellison Onizuka, Gregory Jarvis, Judith Resnik y Christa McAuliffe.

La nave se desintegró sobre el océano Atlántico, frente a la costa del centro de Florida a las 11:38 EST (16:38 UTC). Este ha sido calificado como el accidente más grave en la historia de la aeronáutica.

El accidente se produjo por un mal funcionamiento de las juntas tóricas, unas juntas que deben asegurar la perfecta estanqueidad de los cohetes aceleradores.

La noche anterior al accidente fue especialmente fría, lo que hizo que las juntas no cerraran bien y se produjo un escape de gas. La fuga de gas perforó el depósito principal de combustible, que terminó envuelto en llamas. El Challenger quedó expuesto a un vuelo supersónico incontrolado, lo que conllevó su desintegración.

El compartimento de la tripulación y otros fragmentos de la nave fueron finalmente recuperados del fondo del océano después de una larga operación de búsqueda y recuperación. Aunque no se sabe el momento exacto en que murieron los miembros de la tripulación, se sabe que algunos miembros sobrevivieron a la ruptura inicial de la nave.

Sin embargo, el transbordador carecía de dispositivo de salida de emergencia y los astronautas no sobrevivieron al impacto del transbordador contra la superficie del océano.

El accidente produjo la paralización de los vuelos durante 32 meses.

El siguiente lanzamiento de un transbordador (STS-26R Discovery) no se produciría hasta el 29 de septiembre de 1988. La NASA ordenó la construcción de un nuevo transbordador para sustituir al malogrado Challenger; éste sería finalmente el Endeavour, que voló por primera vez el 7 de mayo de 1992.

El presidente Reagan creó un grupo de expertos encargados de analizar el accidente, la Comisión Rogers.

La comisión determinó que la organización y sistema de toma de decisiones de la NASA había contribuido sustancialmente al accidente.

Los directores de la NASA tenían conocimiento desde 1977 de que el diseño de los cohetes aceleradores sólidos del contratista Morton Thiokol tenía un defecto potencialmente catastrófico en las juntas tóricas, pero no lo habían resuelto adecuadamente.

También ignoraron las advertencias de ingenieros sobre los peligros en el lanzamiento provocados por las frías temperaturas de aquella mañana y no habían informado adecuadamente a sus superiores de estas preocupaciones. La Comisión Rogers hizo nueve recomendaciones a la NASA que había que poner en práctica antes de continuar los vuelos de transbordadores.

Mucha gente vio el lanzamiento en directo, ya que en la tripulación iba Christa McAuliffe, la primera miembro del Proyecto Teacher in Space. La cobertura de los medios de comunicación sobre el accidente fue extensa: un estudio reveló que el 85 por ciento de los estadounidenses interrogados había oído las noticias durante la hora posterior al accidente. El accidente del Challenger ha sido utilizado como caso de estudio en muchas discusiones sobre la seguridad en ingeniería y la ética.

La investigación

Los reportes oficiales de la investigación hacen alusión a fallas técnicas y a una nevada que cayó la noche anterior sobre la nave.

Los investigadores aseguran que las gomas que sellaban las juntas de los propulsores que se dilatan y contraen, ese día no funcionaron normalmente, debido a las bajísimas temperaturas registradas durante la mañana del lanzamiento.

En consecuencia, se produjo un escape de gases calientes que quemaron rápidamente el depósito externo de combustible y una de las piezas que lo conectaban con el propulsor.

Según se ha divulgado, minutos antes del despegue se detuvo la misión para comprobar si el hielo adherido a la plataforma de lanzamiento podría afectar a los mecanismos del Challenger, pero finalmente se dio la luz verde a la cuenta atrás.

La investigación concluye que el propulsor se soltó y se estrelló contra el depósito, liberando hidrógeno y oxígeno líquidos, aunque dio la impresión de que los líquidos habían estallado en forma de enorme bola de fuego, en realidad fueron las enormes fuerzas aerodinámicas las que hicieron que el transbordador se desintegrase.

El Challenger comenzó su vida activa en 1983 y se convirtió en un dispositivo de carga de la flota de transbordadores de la NASA, volando en más misiones por año que el Columbia, incluso cuando los transbordadores Discovery y Atlantis se unieron a la flota continúo su sobre explotación, utilizándose tres veces al año entre 1983 y 1985.

De las nueve misiones que completó el Challenger antes de su explosión, hay varios logros en el vuelo espacial, como llevar a bordo la primera mujer estadounidense en el espacio, el primer afroamericano o el primer tripulante canadiense, fue además el primer transbordador en realizar un despegue y aterrizaje nocturnos.

El Litoral

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